Siempre
By Drivialida
CAPITULO PILOTO
En la nueva casa Kraller Von
Hëller reinaba el caos, la mudanza había dejado el lugar de cabeza, un chico de
unos catorce años se encontraba buscando a su madre debajo de las cajas… su
padre intentaba ayudarlo aunque no se le notaba muy preocupado por su esposa.
Ayúdame, o cuando encuentre a
mamá le diré que tu no querías encontrarla – amenazó el chico al mayor.
Bien, te ayudaré solo porque
no quiero que tu madre se enoje – rio buscando por otro lado donde una pila de
cajas hacían prácticamente un muro, después de cinco minutos de ardua búsqueda
una mujer pelinegra fue encontrada encerrada por un sinfín de cajas…
Odio mudarme
– fue lo primero que dijo al estar frente a su esposo e hijo
Te lo dije –
comentó el chico hacia su padre – ahora me debes 50€
¡Hey! yo te mantengo así que
estamos a mano
Mamá dile que
me pague – se quejó el chico
Frederick
Vladimir Kraller Höllen, págale al chico
– habló amenazadora
Por favor Katy… es la cuarta
vez en mes y medio que debo pagarle por una tonta apuesta…
No es mi
culpa que siempre pierdas, así que págale…
¿Te puedo pagar con cariño?
Quiero
efectivo – habló el chico divertido por el berrinche de su padre
Bien te lo
daré en la cena… - habló derrotado el hombre
La familia Kraller Von Hëller
acababa de llegar a la ciudad, provenían de Berlín, tres miembros la integran,
Katherine Von Hëller, la madre, Frederick Kraller, el padre, y Bill Kraller Von
Hëller, el hijo…
La noche caía y las cajas aun
se encontraban esparcidas por toda la casa, ni la cocina misma estaba en
condiciones de ser usada aun, así que su padre propuso salir a comer ya que no
habían almorzado y allí metidos tampoco cenarían, tomó su auto, un Audi de
última generación, y junto a su familia fueron a buscar un restaurant…
Llegaron al lugar, se miraba
cálido, acogedor y hogareño, pidieron una mesa y un mesero los guió hasta una
que se encontraba cerca de la chimenea que calentaba el lugar, el menú les fue
entregado para luego tomar su orden…
Katherine y Frederick Kraller,
¿son ustedes? – preguntó un hombre castaño, alto y de unos cuarenta y tantos
años.
¡Oh por dios! Jörg Kaulitz,
cuánto tiempo – sonrieron los esposos - ¿Cómo has estado?
Muy bien, y ustedes ¿Qué hacen
por acá? – les sonrió
Hoy nos mudamos – comentó ella
– Fred tiene que dirigir la compañía desde el punto central y ese punto está
aquí, mientras que Jhon está a cargo en Berlín.
¿Él es su hijo? – habló
observando al chico
Así es – sonrió su madre
Soy Bill, mucho gusto señor
Kaulitz – saludó algo tímido
¿Y Simone? – habló su madre
Oh, está en la mesa con
nuestros hijos – volteó para llamar la atención de su esposa, una rubia
bastante guapa – Hey querida, ve a quienes trajo el viento…
¿Katy y Fred? – Habló
emocionada – ¡hace cuento tiempo! ¿Diez años quizá?
Creo que sí – habló Fred
Fue un gusto saludarlos,
deberíamos ponernos de acuerdo para salir y rememorar viejos tiempos – se
despidió Jörg
Claro, también fue un gusto –
hablaron los esposos
¿Mamá quien era ese señor? –
Preguntó Bill cuando iban ya camino a casa
Un amigo de la infancia, y al
que no veo desde hace mucho tiempo…
Ah…



